Equinoccios en “Chichén Itzá”

Durante los equinoccios de primavera y otoño, es decir, cuando la duración del día es igual a la de la noche en toda la tierra, los rayos del sol chocan con las alfardas de la escalera principal, y un juego de luz y sombra produce un espectáculo deslumbrante.
Se forman siete triángulos de luz invertidos como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio durante el ocaso, lo que resulta en la formación de una imagen que asemeja a una serpiente formada por los triángulos de luz.
Conforme el sol va siguiendo su trayectoria, la sombra de triángulos se desliza por el muro, recorriéndolo hacia abajo hasta finalmente llegar a la cabeza de una de las serpientes que se encuentran al inicio de la escalera e iluminarla.
Las sociedades mesoamericanas intentaron llevar un registro exacto de los fenómenos astronómicos, habiendo construido observatorios en algunos centros ceremoniales, siendo los más famosos el de Chichén Itzá en Yucatán y el de Monte Albán en Oaxaca, donde se dedicaron a la contemplación del firmamento, con lo cual lograron elaborar calendarios, incluso, más exactos que con los que contaron los europeos. En el mes que ahora llamamos Marzo, lo nombraban “Tlacaxipehualixtli”, que significaría “renovación de la tierra”; en el viejo mundo, su equivalente corresponde a la Primavera, teniendo lugar complejas ceremonias religiosas para anunciar el renacimiento de la naturaleza y el comienzo de los trabajos agrícolas, con la finalidad de que los dioses, halagados, propiciaran ricas cosechas y no ocurrieran desastres naturales que las dañaran, pues de ello dependían los bastimentos para la comunidad. (Durán; 1981).

Una de las razones por las que Chichén Itzá se cuenta entre los sitios arqueológicos más visitados de México es, sin duda, el fenómeno conocido como la bajada del dios Kukulcán. Año tras año, miles de visitantes se reúnen en los equinoccios, sobre todo en el de primavera, para observar el efecto de luz y sombra que se produce antes de la puesta del Sol sobre la balaustrada norte de la llamada Pirámide de Kukulcán, conocida también como el Castillo, dando la impresión del descenso de una serpiente de cascabel con triángulos dorsales iluminados. Las cabezas de los ofidios que adornan las bases de la escalinata norte hacen este efecto aún más persuasivo.

Equinoccio de primavera

Equinoccio de primaveraHoy martes 20 de marzo de 2018 a las 10:15 horas (tiempo del centro) dio inicio el equinoccio de primaveraXux, aventuras en el Mundo Maya.zonamaya.net#MexicomApps #ZonaMaya #Turismo #MundoMaya #ZonasArqueológicas #ChichénItzáVideo: Javier Covo

Posted by México Mapps on Tuesday, March 20, 2018

Video: Javier Covo

Desde que en los años sesenta y setenta del siglo pasado Jean-Jacques Rivard y Luis Arochi publicaran sus primeras descripciones del juego de luz y sombra, afirmando que ocurre en los equinoccios, la popularidad del fenómeno ha aumentado enormemente, lo que se manifiesta en la creciente afluencia equinoccial a Chichén Itzá de turistas nacionales y extranjeros, así como en numerosas publicaciones que interpretan el fenómeno como resultado de un diseño arquitectónico cuidadosamente planeado, cuyo objetivo fue registrar los equinoccios. Sin embargo, algunos investigadores advirtieron que, en realidad, el efecto también puede observarse unos días antes y después del equinoccio. Si es así, ¿podemos afirmar rotundamente que los constructores quisieron conmemorar precisamente los equinoccios? ¿Qué es lo que sucede en los días previos y posteriores a esas fechas?

Las siguientes fotos fueron tomadas por Miguel Ángel Cab Uicab del 15 al 29 de marzo de 2017 cada día desde las tres de la tarde hasta la puesta del Sol en intervalos de cinco minutos. Como se observa en las fotos, todas tomadas en ese momento en los 15 días consecutivos, el fenómeno no cambia mucho durante tal lapso.

En resumen, los efectos de luz y sombra en los Castillos de Chichén Itzá y Mayapán pueden observarse durante varias semanas. El número de triángulos iluminados varía, dependiendo de la fecha y de la hora de observación, y no se tiene ningún dato acerca de cuál habría sido el fenómeno deseado; es decir, no sabemos cuántos triángulos se habían propuesto observar los mayas, ni en qué fecha ni en qué momento del día.

A la luz de lo que leemos en numerosas obras, parecería que los solsticios y los equinoccios eran las fechas más importantes para los antiguos mesoamericanos, a pesar de que la realidad revelada por los estudios arqueoastronómicos realizados durante las últimas décadas es muy diferente. Las orientaciones en la arquitectura marcan las salidas y puestas del Sol en distintas fechas, cuyo significado puede entenderse en términos de su importancia en el ciclo agrícola y los cómputos calendáricos; entre las fechas marcadas figuran los solsticios, pero los alineamientos que pueden vincularse con las posiciones equinocciales del Sol son tan escasos que bien pueden merecer explicaciones diferentes.

Los alineamientos plasmados en la arquitectura mesoamericana señalan, de manera consistente, varios grupos de fechas, pero los que pueden vincularse con las posiciones equinocciales del Sol son prácticamente inexistentes. Se ha sugerido que algunos registros calendáricos en los códices y en las inscripciones mayas conmemoraban los equinoccios, pero no hay evidencias inequívocas que corroboren tal intención. A la luz de los datos disponibles, por lo tanto, resulta poco probable que el concepto de equinoccio haya sido conocido en Mesoamérica. Tal conclusión, desde luego, no implica que tengamos que revaluar el grado de saber astronómico alcanzado por los mayas y otros pueblos mesoamericanos. Las orientaciones astronómicas en la arquitectura revelan que fueron capaces de registrar con mucha precisión no sólo las posiciones del Sol en diversas fechas, que en su contexto cultural eran mucho más importantes que los equinoccios, sino también otros fenómenos, por ejemplo los extremos de Venus, cuyas características han sido ignoradas en la astronomía moderna. Aunque es prudente dudar de la deliberación del juego de luz y sombra en Chichén Itzá, es innegable que representa un espectáculo interesante. Pero, ¿por qué no verlo algún día antes o después del equinoccio y de esa manera evitar la muchedumbre? Sobre todo en los días posteriores al equinoccio de marzo y antes del de septiembre, el efecto de los triángulos iluminados es aún más vistoso que en el mero equinoccio.

Foto: Cuauhtémoc Moreno

Debemos hacer mención que la creencia de que los edificios ceremoniales precortesianos funcionan como receptores y sirven para una supuesta “carga de energía”, es totalmente falsa ya que, para que esto sea posible, según las filosofías esotéricas que aseguran esto, se requiere estar en la parte interna de una pirámide, cuerpo geométrico que tiene una base con cuatro lados iguales y sus cuatro paredes, en forma de triángulo, terminan en una punta y, como es posible percatarse, los basamentos prehispánicos son pirámides-truncadas; es decir, ninguna de ellas termina en punta, debido a que su función consistía en darle altura a los recintos sagrados que se construían en la parte superior y que constituían el templo donde se llevaban a cabo los rituales y ceremonias religiosas, así que eso de tener que ascender forzosamente al monumento para “cargarse de energía” verdaderamente resulta poco factible. Otro error en el que se evidencia la ignorancia de los esotéricos, es el pensar que los primeros rayos del Sol durante el Equinoccio de Primavera son los más importantes para esa supuesta “carga de energía”, pues éstos tienen una dirección tangencial con respecto a los ansiosos y “desergenetizados” espectadores, ya que la mayor insolación ocurre a las doce del día, esto a la altura del Ecuador y no a la latitud en la que se encuentra la República Mexicana.

El Equinoccio de Marzo es diferente según estemos en Hemisferio Norte o Sur:

• En el Hemisferio Norte este equinoccio es llamado Equinoccio de Primaveral y marca el paso del Invierno a la Primavera. Los días siguen alargándose y las noches acortándose hasta finales de junio (verano boreal).

• En el Hemisferio Sur este equinoccio es llamado Equinoccio de Otoñal y marca el paso del Verano al Otoño. Los días siguen acortándose y las noches alargándose hasta finales de junio (invierno austral).

El Equinoccio de Septiembre es diferente según estemos en Hemisferio Norte o Sur:

• En el Hemisferio Norte este equinoccio llamado Equinoccio Otoñal y marca el paso del Verano al Otoño. Los días continúan siendo más cortos y las noches más largas hasta llegar a finales de diciembre (invierno boreal).

• En el Hemisferio Sur este equinoccio es llamado Equinoccio Primaveral y marca el paso del Invierno a la Primavera. Los días continúan siendo más largos y las noches más cortas hasta llegar a finales de diciembre (verano austral).

Fuente:
  • El equinoccio de primavera: mitos y realidades / Rosalba Delgadillo Torres

  • El Sol en Chichén Itzá y Dzibilchaltún LA SUPUESTA IMPORTANCIA DE LOS EQUINOCCIOS EN MESOAMÉRICA / Ivan Šprajc, Pedro Francisco Sánchez Nava


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